También debemos velar por las personas cuidadoras

También debemos velar por las personas cuidadoras

Una de las labores que nos gustaría resaltar en SINA es el importante trabajo que realizan los familiares de enfermos de Alzheimer y de cualquier otra enfermedad avanzada e irreversible. Estos familiares-cuidadores pasan a convertirse en el único nexo de unión entre el enfermo y el resto de la sociedad.  El tiempo que ha de permanecer cuidando a su familiar no está definido. Pueden ser meses o años.

Los cuidados de estas personas, realizados desde el cariño son fundamentales para estos pacientes. Por ello, opinamos que habría que reconocer a estos cuidadores social e institucionalmente. Pero además, de ese reconocimiento, también deben aportarse soluciones a estos cuidadores para que puedan cuidar mejor a estos enfermos.

¿Cuáles serían estas posibles soluciones? Valorando su trabajo, formando a estas personas para que se sientan más seguras, aportándoles ayudas económicas y socio-sanitarias, así como dándoles la posibilidad de contar con una persona de refuerzo como las cuidadoras de SINA. Tenemos que tener en cuenta que las personas que optan por cuidar a sus familiares, tienden a dejar su vida de lado, por atender a estos enfermos las 24 horas. Aunque también tienen la posibilidad de delegar esos cuidados a SINA.

Cuando ya no está

Después de pasar años al cuidado de un enfermo de Alzheimer o de otro tipo de enfermedad degenerativa, esta persona fallece. El cuidador no solo tiene que enfrentarse al duelo que supone perder a esa persona querida, sino también a reajustar su vida de nuevo. Una vida que se paró en el momento que decidió dedicarla al cuidado de esa familiar enfermo.

Se sienten perdidos porque tienen que volver a una forma de vida que ya habían olvidado y que, en muchos casos, no saben cómo afrontarla. Hasta hace nada su único objetivo era cuidar de una persona enferma a la que trataban de mejorar su calidad de vida. Una persona que poco a poco va abandonando las palabras para sustituirlos por miradas, sonrisas y sujetar una mano. Todo eso desaparece al finalizar la enfermedad.

En SINA sabemos lo duro que es la fase de duelo a la que denominamos Vivir un buen Morir. Por eso ofrecemos un servicio pionero de acompañamiento y asesoramiento en en esta etapa de volver a retomar la vida.

Desde la comunidad científica se ha de seguir investigando para llegar a curar algún día este tipo de enfermedades. Pero, mientras tanto, se debe asegurar una mejor atención sanitaria que permita una mejor calidad de vida a los pacientes. Y a la vez apoyar de una forma solidaria a estos familiares cuidadores, dentro de nuestras posibilidades desde nuestro papel como individuos, como profesionales, como instituciones y como parte una sociedad.

Asimismo, estos cuidados deberían ser asumidos económicamente por el Estado como un derecho de la persona que padece este tipo de enfermedad.

En el caso de SINA, hemos optado por un papel de apoyo y refuerzo en esas tareas diarias que permiten a los enfermos estar bien cuidados siempre desde el cariño. Somos una empresa cooperativa que ofrece un servicio de Respiro a los familiares para que estos puedan tener un momento de descanso, así como para que puedan seguir con su vida habitual. Déjanos ayudarte.

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